Entre mis manos, entre mis manos,
tengo un libro de poemas,
donde sus versos me hablan de ti,
mujer como yo, que supo sentir.
Aún siendo niña en tu pobreza,
timidez sin alegría,
quedó escrito parte de tu corazón,
palabras que son, mensajes de amor.
Gabriela, sin ser tu nombre,
le dio fama a tu vida,
te consagró más allá de la frontera,
y ahora duermes acunada por el sol.
Gabriela, como la brisa,
el amor llegó a tu vida,
dejando pena, dolo en agonía,
y un corazón, adormecido de amor.
La voz se escucha, de ti maestra,
en sonidos de campanas,
despertando el recuerdo del ayer,
entrega total de tu vocación.
Cierro este libro, veo que ha sido,
todo tan maravilloso,
haber tenido un momento nada más,
para conocer , mil cosas de ti.
Gabriela, aún sin ser madre
te entregaste a los niños,
los arrullaste con tus cantos de alegría,
acompasados por las rondas de niñez.
Gabriela, mujer poeta,
premio Nóbel de mi tierra,
hoy no te olvida tu América querida,
y yo orgullosa te dedico esta canción.
Gabriela,
Gabriela,
Gabriela.
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